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University and SDG

http://globallyengageduniversities.org/

The University Commitment to Global Engagement

As universities from around the world, we are committed to educating students who can successfully live and work in our globally connected world and change it for the better.

Introduction to the 2030 Agenda: A New Agenda for a Sustainable World (NEW - 2017 edition)

https://www.unitar.org/event/full-catalog/introduction-2030-agenda-new-agenda-sustainable-world-new-2017-edition?utm_medium=socialmedia&utm_campaign=2030_course

Following the completion of the course, participants will be able to:
  1. Define the key reasons behind the convergence between MDGs and sustainable development tracks;
  2. Explain the difference between the MDGs and the 2030 Agenda;
  3. Identify main challenges in each Sustainable Development Goal;
  4. Analyze the changing nature of Global Partnership;
  5. Identify the importance of review and follow-up for the implementation of the 2030 Agenda.
The course provides analytical tools to raise awarness about the Agenda 2030. The course consists of 5 modules:
  1. Introduction to the Post-2015 process and the origins of the 2030 agenda;
  2. From the MDGs to the 2030 Agenda: a call for transformative action;
  3. The Sustainable Development Goals: policy integration and synergies;
  4. Leveraging resources, working with partners:The implementation of the 2030 agenda;
  5. Follow-up, review and data for the 2030 Agenda.

Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Exemple d'empresa

informe anual Triodos Banc basat en els ODS

Triodos Bank y los ODS

Los objetivos enuncian claramente los logros que se pretenden conseguir a escala mundial. Reflejan la importancia de adoptar un enfoque conjunto e integrado de los múltiples desafíos a los que nos enfrentamos; un enfoque que refleja perfectamente el nuestro. Pero los ODS, al igual que el resto de nosotros, no son perfectos. Por ejemplo, la promoción del desarrollo personal, la educación y la inspiración son un elemento fundamental de la misión de Triodos Bank y, en consecuencia, realizamos préstamos e invertimos en miles de proyectos del sector cultural. Creemos que este aspecto cultural es esencial para desarrollar una sociedad más sostenible pero que está muy ausente en los ODS.
Este es el primer año que Triodos Bank va a incluir los ODS en su informe. Hemos empezado por establecer una correspondencia entre nuestras actividades y los ODS, y qué áreas de nuestro trabajo son directamente relevantes para un ODS y para un indicador específico. Si bien describimos cómo pretendemos avanzar en este ámbito en el futuro, también incluimos en otras partes del informe una serie de indicadores específicos sobre cómo tenemos previsto lograr dichos avances −en la sección de los objetivos estratégicos, por ejemplo− y por tanto no lo repetimos aquí.
Este cuadro es un punto de partida; muestra algunas de las áreas fundamentales en las que nuestro trabajo coincide con los ODS. Prevemos implicarnos en ello más activamente en los próximos meses e informar de esta labor el año que viene.
El cuadro siguiente enumera los ODS y la aportación de Triodos Bank a todos ellos en tres categorías que destacan el alcance de nuestra participación con respecto a cada objetivo. Cuando nuestra actividad es menos esencial para nuestro trabajo principal, describimos el trabajo que hacemos en dicha área y nuestra perspectiva más amplia en relación con ese objetivo. Cuando procede, también destacamos las metas de los ODS (por ejemplo, “1.5 Resiliencia a choques externos”) que refuerzan cada uno de los objetivos.
Hemos seleccionado metas que están más relacionadas con nuestra actividad y nuestras aspiraciones, para los lectores a los que les interese conocer con más detalle cada objetivo.
Nivel 1: Actividad de referencia para asegurarnos de que no perjudicamos a estos objetivos.
Nivel 2: Actividad directa que llevamos a cabo para influir de manera positiva en ellos.
Nivel 3: En qué ámbitos Triodos Bank ya desempeña, o puede desempeñar en el futuro, un papel catalizador para contribuir a estimular el cambio sistémico duradero que los objetivos reclaman.
Este último punto es importante porque Triodos Bank aspira a trabajar con los ODS para de verdad “mover el indicador” de los objetivos. Al crear este cuadro hemos tenido en cuenta el espíritu que subyace a cada objetivo y sus indicadores correspondientes, y no solo el texto en sí, a fin de generar una visión clara de cómo las actividades que desarrolla Triodos Bank se corresponden con dichos objetivos. Esperamos que ayude a nuestros grupos de interés a comprender mejor en qué medida nuestro trabajo guarda relación con los ODS. Estaremos encantados de recibir sus comentarios al respecto.



El nuevo protagonismo de las enfermedades crónicas en los ODS


El nuevo protagonismo de las enfermedades crónicas en los ODS

La agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible reconoce la importancia de luchar contra dolencias no infecciosas para luchar contra la pobreza y favorecer el desarrollo


¿Por qué las enfermedades no infecciosas o crónicas (en inglés, non communicable diseases) han pasado de ser indiferentes en los Objetivos del Milenio (ODM) a un protagonismo principal en los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que deberán guiar la acción internacional hasta 2030?
La respuesta a esta pregunta no puede ser contestada con un único argumento, sino que responde a múltiples explicaciones que pueden ser valoradas de forma diferente según la subjetividad de cada analista. La afirmación implícita en la pregunta, puede no ser compartida por igual por todos los lectores, pero pretende provocar intelectualmente para favorecer diferentes opiniones que en su conjunto puedan aportar más luz a la pregunta propuesta.
Entendemos por enfermedades crónicas las dolencias cardiovasculares, accidentes vasculares cerebrales e hipertensión arterial; así como el sobrepeso, obesidad y diabetes, el cáncer y enfermedades crónicas pulmonares. Todas ellas estaban implícitamente incluidas en el ODM 6 como "otras enfermedades". La misma redacción otorgaba a las enfermedades crónicas un protagonismo muy poco relevante respecto a los otros objetivos de salud como la lucha contra la malaria, tuberculosis y el sida. Esta indiferencia podía ser una de las explicaciones de la asimetría en la asignación de recursos económicos que se dedicaron a combatir las enfermedades crónicas respecto a las otras mencionadas. 
A modo de ejemplo, en una publicación en The Lancet del 2014, se afirmaba que por cada dólar invertido en mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, se invertían 770 dólares en VIH, 180 en malaria o seis en salud maternal y recién nacidos.
Esta discriminación entrañaba una contradicción con los análisis realizados por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS). En el 2008, el organismo publicaba que las enfermedades no infecciosas eran la principal causa porcentual de muerte en el mundo respecto al conjunto de las demás (infecciosas, maternal, perinatal y condiciones nutricionales). Asimismo, acontecían en mayor proporción en personas jóvenes (menores de 60 años) en los países de media y baja renta.
Esta paradoja ha sido posteriormente confirmada con creces. Basta atender a los datos: las enfermedades no infecciosas causan más muertes que todas las demás combinadas. Se calcula que las defunciones aumentarán de los 38 millones en 2012 (el 68% del total de muertes al año) a 52 millones para 2030. Y la carga de enfermedad de las dolencias crónicas aumentará en los próximos 10 años un promedio del 17 % en el mundo. El continente más afectado será África con un aumento del 27%. Es importante destacar que de los 38 millones de muertes en 2012, más del 40% (16 millones) fueron prematuras (personas menores de 70 años) y en su mayoría (82%) se produjeron en países de renta media-baja.
El crecimiento económico ha venido acompañado de una rápida urbanización, un descenso de la actividad física, un aumento de hábitos alimentarios no saludables y mayor consumo de alcohol y tabaco
Esta constatación de los resultados fue la que justificó la celebración de la segunda reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas dedicada a un tema monográfico de salud, y la posterior declaración en 2011 sobre la prevención y control de las enfermedades no infecciosas.
Como expone la pregunta inicial del artículo, las dolencias crónicas han pasado a tener un protagonismo principal en los nuevos ODS relacionados con la salud global. En una primera lectura, puede llamar la atención que solo el objetivo 3 esté dedicado a salud. Pero en su desarrollo, ha incorporado nueve metas principales y cuatro secundarias que incluyen la continuidad de los retos que se fijaban en los ODM, pero que incorporan además los accidentes de tráfico, las enfermedades mentales y, de forma muy importante, la universalización de la salud. De estas 13 metas de salud quisiera destacar la que llama a reducir a un tercio la mortalidad prematura por las enfermedades crónicas mediante la prevención y el tratamiento, así como promover la salud mental y el bienestar.
Así, las diferencias más significativas entre los ODM y los ODS respecto a la salud se resumen en tres. Los primeros fueron redactados por un comité de expertos nombrados por Naciones Unidas a diferencia de los ODS, que son el resultado de un extenso y largo proceso consultivo que ha involucrado a muchos grupos de trabajo abiertos, organizaciones de la sociedad civil, consultas por temas y países, participación popular, reuniones presenciales, encuestas... Los ODS se asientan sobre las cinco P (personas, planeta, prosperidad, paz y partenariados).
En segundo lugar, los ODM tenían ocho objetivos, 21 metas y 61 indicadores. Los nuevos ODS tienen 17 objetivos con 169 metas y más de 200 indicadores. Los primeros estaban centrados en los países en desarrollo, mientras sus sucesores son universales, pues todos los países están llamados a cumplirlos. Los ODS incluyen una visión de asociación con el sector privado y, muy importante, los ODM no estaban específicamente dirigidos a los principales asesinos de la salud
En mi opinión, la planificación de los ODM quedó sobrepasada por la realidad de los acontecimientos A ello habría que sumar que la capacidad de respuesta de los países ha sido muy rudimentaria, con resultados (si es que los hay) tardíos o muy lentos ante los nuevos retos que se van presentando.
Así, se hace necesario exponer —aunque sea de una manera muy breve— cuáles son esos cambios que están sucediendo y que no fueron incorporados en la propia planificación de los ODM. Uno es la transición demográfica: en el transcurso del siglo XX hemos doblado la esperanza de vida y cuadriplicado la población mundial pasando de 2.500 millones en 1950 a proyectarse que en 2050 habrá 9.500. El porcentaje de personas mayores (más de 60) respecto a la población mundial era de un 7,5% en 1950 y se calcula que se incrementará hasta el 22 % en 2050. Al inicio de la revolución industrial, la esperanza de vida en el mundo era de 35 años, de 46 años en la década de los 50, para incrementarse hasta los 70 en los 70. Es decir, se había doblado desde la revolución industrial. Esta tendencia se da en todos los países del mundo, pero con una diferencia de 20 años (menos) entre los países de media-baja respecto a los ricos
Cabe destacar también la transición epidemiológica. El crecimiento económico ha venido acompañado de una rápida urbanización, un descenso de la actividad física individual, un aumento de los hábitos alimentarios no saludables, un mayor consumo de alcohol y tabaco... Todo ello está provocando que las principales causas de mortalidad se hayan desplazado de las infecciosas a las crónicas.
Aunque esta transición ha sido completada en muchos países, pero hay que destacar que en los de renta media y baja sufren una doble carga: sin haber finalizado la lucha contra las enfermedades infecciosas, la desnutrición o la mortalidad infantil y maternal, se les pide que combatan, como marca la agenda internacional, las crónicas.
Las enfermedades no infecciosas son reconocidas por los Gobiernos como uno de los mayores retos que tienen los países de media y baja renta para su desarrollo. La pobreza potencia los factores de riesgo y, en un círculo vicioso, padecerlas favorece la pobreza crónica.
Hay que romper este círculo asignando a la prevención y tratamiento de estas dolencias los recursos humanos y económicos necesarios para poder dar respuesta a una realidad cambiante. cambiantes de la nueva realidad.
Xavier de las Cuevas es el responsable de cooperación del Colegio de Médicos de Barcelona.